La hipertensión arterial

2018-07-26T15:58:28+00:00

La hipertensión arterial. Un enemigo silencioso

Aura Marina López Castellanos – Médico en ESGRA Mozárbez, Virgen de Utrera

La Hipertensión Arterial (HTA) es una dolencia que sufren millones de personas en el mundo, se estima que el 20% de la población mundial la sufre y que más del 50% de los afectados ignoran que la padecen, aproximadamente el 30% de los adultos españoles son hipertensos, un porcentaje que baja en los menores de 40 años y que a partir de los 60 años supera el 50%. Se recomienda que a partir de los 30 años toda persona mida su presión arterial (PA) una vez cada dos años y si las cifras son altas este periodo de tiempo se acorte.

Denominado, “enemigo silencioso”, ya que el desarrollo de la patología se da de forma que el paciente no se siente mal ni tiene ninguna sintomatología, aunque la afección actúa de forma destructiva sobre el aparato cardiovascular, en especial, sobre el cerebro, las arterias del fondo del ojo, el corazón y los riñones.
Es una de las enfermedades crónicas que, con un buen seguimiento y tratamiento, el paciente, consigue llevar una vida tan igual a la del que no la padece.

Por lo que un diagnóstico precoz y un tratamiento efectivo y constante pueden evitar el progreso de la hipertensión y de sus lesiones.

Lo llamo “enemigo silencioso”, porque el paciente no tiene ninguna sintomatología, aunque la afección actúa de forma destructiva.

Existen reuniones de especialistas a nivel mundial, cada cierto tiempo, para establecer nuevas directrices acerca del diagnóstico, tratamiento y prevención, en cuanto a la HTA, hablamos acerca de panel de expertos del “Joint National Committee” que en el 2017 acaba de publicar las conclusiones por octava vez (JNC 8- americano) y del comité Europeo para el manejo de la HTA. La característica principal de estas nuevas guías es su adherencia a la evidencia científica disponible. Sus principales conclusiones son las siguientes:

– Se recomienda tratamiento farmacológico de la hipertensión arterial en adultos de más de 60 años con cifras de PA verificadas por encima de un umbral previo establecido.

– En la población general menor de 60 años, el JNC 8 recomienda tratamiento farmacológico para reducir la presión arterial diastólica por debajo de 90 mmHg. A pesar de que la evidencia es menor, también recomiendan iniciar tratamiento para disminuir la presión arterial sistólica por debajo de 140 mmHg.

– Ofrece pautas para aquellos pacientes con enfermedad renal crónica y diabetes mellitus mayores de 18 años. Recomienda como fármaco antihipertensivo de primera línea, para la población general que no sea de raza negra (incluidos pacientes diabéticos) diuréticos tiazídicos, antagonistas del calcio, inhibidores de la enzima conversora de angiotensina (IECA) o antagonistas de los receptores de angiotensina II (ARA II). Para los pacientes de raza negra (incluidos los diabéticos), los fármacos de inicio recomendados son o bien diuréticos tiazídicos, o bien antagonistas del calcio. Si el paciente presenta enfermedad renal crónica, los fármacos de inicio recomendados son IECA o ARA II.

– El principal objetivo del tratamiento antihipertensivo es el mantenimiento de las cifras de PA <130/80mmHg. Por último, de no alcanzar los objetivos si se añaden un total de 3 fármacos, la recomendación es derivar a una unidad especializada en hipertensión arterial.

¿Y cómo podemos sospecharla?

Algunos síntomas pueden describirse muy bien, como sensación de pesadez en la cabeza, o dolor de cabeza punzante en momentos del día específicos, disminución de actividad física en cuanto a rendimiento diario, visión borrosa, o de estrellas (escotomas) centellantes, pitidos en oídos (tinnitus), edema en Miembros inferiores, entre otros, así como no sentir algo concreto, o encontrarse “fuera de lugar”, ante estos síntomas, debemos acudir a un centro asistencial, para que registren el valor de la presión arterial, tomando previamente las medidas básicas necesarias, como descansar 15min, hacerlo en un ambiente tranquilo, no llevar ropa ajustada en los brazos, ni brazaletes.

Podemos detectarla, por pesadez en la cabeza, dolor punzante, visión borrosa, pitidos en los oídos, pero ante la duda lo mejor es tomarse la tensión arterial cada cierto tiempo

Frecuentemente conseguimos en la consulta el fenómeno de la Hipertensión de Bata Blanca; la prevalencia en España es de un 30% en los pacientes hipertensos y un 10% en la población en general, lo que lo convierte en un fenómeno muy extendido, más de 40.000 de estos pacientes están sin tratamiento.

Se trata de la constatación de cifras tensionales en consulta superiores a 140/90 mmHg con cifras fuera de la misma, ya sean por AMPA o MAPA inferiores a 135/85 mmHg. Se piensa que un factor estresante, condicionado por la consulta y el ambiente, produce ansiedad y liberación del sistema catecolaminérgico lo que aumentaría en consecuencia la presión arterial puntualmente. Por lo que se considera apropiado recomendar tomas tensionales fuera del consultorio a todos los pacientes que estén en fase de diagnóstico de su HTA, independientemente de la sospecha clínica de este fenómeno, o que ya presenten HTA con un tratamiento bien cumplido y sin otros factores de riesgo cardiovascular.

El estilo de vida influye mucho en la tensión arterial, lo mejor es cambiarlos cuanto antes a una vida más sana.

A pesar de las pautas de diagnóstico y las líneas de tratamiento farmacológico, no se logrará el objetivo del control de la PA si no tenemos como bandera los CAMBIOS EN EL ESTILO DE VIDA, ambos consensos (Europeo y Americano) insisten en la adopción de unos cambios en los estilos de vida orientados a conseguir disminución de peso corporal, dieta hiposódica, abstinencia tabáquica, y limitación en el consumo de alcohol y grasas saturadas, junto a la realización de ejercicio físico y consumo de frutas para todos los pacientes hipertensos, independientemente de que precisen tratamiento farmacológico o no para su control.

La dieta hiposódica, fundamentalmente con consumos de sodio de menos de 100mmol/d (o 5-6 gr día), junto al consumo de verduras, frutas y pescados. En la consulta clínica diaria, parece oportuno recomendar a los pacientes no añadir sal a las comidas, y evitar el uso de comidas y alimentos precocinados, así como de otros alimentos ricos en sal. Para ello es útil elaborar listas de alimentos con alto contenido en este mineral (sodio).

El ejercicio debe ser incorporado a la vida diaria, en nuestros pacientes mayores, basta con caminatas sencillas, de 30 minutos como mínimo, continuas, en terreno plano y estable, al menos 5 veces por semana. Para los pacientes que tengan mayor alcance, se beneficiarían de ejercicios aeróbicos de bajo impacto, pilates, entre otros. Es importante destacar que el estilo de vida de hoy, lleno de estrés laboral o sentimental, perjudica indirectamente la salud, por lo que dedicar un tiempo para desconectar, es beneficioso para todo el organismo, así como trabajar en la salud de nuestro bienestar espiritual.