La empatía hacia las personas mayores

2018-07-26T15:58:31+00:00

La empatía hacia las personas mayores

Pedro Hidalgo – Psicólogo en Residencial Sauvia

La empatía, es la capacidad cognitiva de percibir en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. Además es un sentimiento de participación afectiva de una persona en la realidad que afecta a otra, en su situación, en su historia de vida. Comunmente significa: “ponerse en el lugar del otro”.

La empatía nos humaniza más como profesionales, al ponernos en la piel de las personas atendidas.

Desafortunadamente, hoy en día se considera la vejez como la antítesis de los ideales modernos. Vivimos una etapa de gran diferenciación intergeneracional que origina discriminaciones sociales y culturales hacia las personas mayores. El envejecimiento se percibe más como una carga que como una conquista social.

Es sabido que el “patrón de envejecimiento” hace referencia a un declive y deterioro del funcionamiento cognitivo, lo cual por supuesto, no equivale a enfermar, ni la vejez es sinónimo de enfermedad.

Cierto es también que la vida afectiva del adulto mayor se caracteriza por un aumento de las pérdidas, principàlmente referidas a la autonomía y a las emocionales y/o afectivas.

“Hoy en día que parece que tenemos más acercamiento social a través de las redes sociales y otras tecnologías, muchas veces sucede lo contrario, que nos hace más individualistas, por ello es mucho más necesario el acercamiento directo y la empatía”.

Soledad, problemas de salud, físicos y psicologicos, también suelen ser un factor común.
Precisamente por todo ello, porque es cuando más vulnerabes en muchos aspectos podemos ser, y porque algún día todos podemos llegar a esta etapa, deberíamos desarrollar esta capacidad empática, la cual, en mi opinión, deja mucho que desear en estos tiempos.

La empatía hacia las personas mayores debería desarrollarse desde la juventud como un ejercicio cotidiano. Desarrollarla, nos posibilitaria salvar las distancias intergeneracionales, y abolir los mitos y prejucios instalados en la sociedad. Desde mi experiencia, puedeo añadir también que para este “colectivo”, es de vital importancia “recogerles sus emociones”, ponerse en sus zapatos, acercarse a lo que han vivido… seguramente sean los que más lo agradezcan de todos, pero agradecer en toda su amplitud.
Además, también nos posibilitaría ir construyendo nuestro propio envejecimiento, haciendo que el mismo sea activo y saludable, o al menos colaborando directamente a conseguir tal fin, pero únicamente si es construido sobre la conciencia de uno mismo, cuanto más abierto se es ante las propias emociones, más hábil se deberá ser para interpretar el sentimiento del otro.

En definitiva, desarrollar y poner en práctica la empatía nos hace a todos más humanos, que buena falta nos hace.